Pompeya y El Vesubio

Pompeya y El Vesubio

Pompeya y El Vesubio

Pompeya era una antigua ciudad del Imperio Romano en la región de Campania, en la actual Italia, cercana a la moderna ciudad de Nápoles a orillas del Mediterráneo. Esta ciudad quedó sepultada después de una fuerte erupción del volcán Vesubio el 24 de agosto del año 79 d.C. Gran parte de la población que no pudo huir, falleció y quedó atrapada bajo cinco metros de cenizas y lava volcánica que se acumularon sobre la ciudad. La antigua Pompeya se convirtió en uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo.

Hacia el año 91 a.C. Pompeya se había convertido en una comunidad romana, y en los años siguientes muchos romanos adinerados construyeron allí sus viviendas para disfrutar del clima a orillas del mar. Ese crecimiento de la ciudad ocurría sin que se le diera mucha importancia a la cercanía del Monte Vesubio, porque no sabían si alguna vez había entrado en erupción. Tampoco le daban importancia a que en el año 62 a.C. el Vesubio retumbó acompañado de un fuerte terremoto que dañó parte de la infraestructura de la ciudad. Sin embargo, ciento cuarenta y un años después, en el 79 d.C., el Vesubio entró en erupción lanzando sobre Pompeya una lluvia de ceniza y polvo volcánicos, lava y pedazos de piedra pómez, el cielo se oscureció, las calles llenas de humo venenoso y la ciudad se iba sepultando con cinco metros de restos volcánicos, y se iba sellando a medida que todos esos productos de la erupción se solidificaban.

Pompeya

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Después de este fenómeno, Pompeya quedó enterrada, poco a poco fue quedando olvidada y llamada la “ciudad perdida”. En los siglos siguientes, por alguna razón fueron apareciendo piezas y restos de la antigua ciudad. Es el caso de unos obreros que en 1594, trabajando en la construcción de un acueducto encontraron edificios en ruinas. En 1709, un granjero excavando para construir un pozo encontró grandes losas de mármol, y a partir de allí comenzó la búsqueda de tesoros. Esto continuó hasta 1860 cuando Giuseppe Florell inició el recate con excavaciones controladas, tomaba nota de todo lo que encontraba identificando manzana a manzana y puerta a puerta. Todo eso ha conducido a que en la actualidad se encuentren descubiertas unas tres cuartas partes de la ciudad, se han restaurado edificios, y los visitantes pueden obtener una idea de la manera en que transcurría la vida en Pompeya.

Dentro de los trabajos de Florell se encuentra la reconstrucción de cuerpos, lo cual logró al darse cuenta que las víctimas, al descomponerse con el tiempo, iban dejando huecos que prácticamente eran moldes de sus figuras y hasta de las expresiones de sus rostros. Luego rellenó esos moldes con yeso líquido, que al endurecerse dejaba una copia fiel de los cuerpos. Hasta ahora, se han encontrado unos 2.000 cuerpos de una población estimada de 20.000 personas. Además se han desenterrado muchos restos arqueológicos, y todo ese conjunto es muy atractivo para los visitantes, estimándose que las ruinas de la antigua Pompeya son visitadas por más de tres millones de personas cada año.

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Destinos, Guía

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