Es bueno el calor, pero no tanto

Es bueno el calor, pero no tanto

Es bueno el calor, pero no tanto

Seguramente eres de los que disfrutas del calor, sobre todo de la posibilidad de despojarte de los abrigos y de usar ropa ligera y holgada. Pero más allá de ese placer corporal debes tomar en cuenta que en temporadas de muy altas temperaturas es posible que presentes calambres, agotamiento extremo y cuadros de deshidratación.

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No es necesario que estés haciendo una actividad extenuante. A veces solo basta con caminar a paso moderado para que comiences a sentir los efectos del calor en tu cuerpo. Los expertos señalan, incluso, que de no tomar las precauciones necesarias puedes llegar a enfermarte y hasta morir.

Eso ocurre porque el ejercicio y la temperatura del aire aumentan la temperatura corporal. Para enfriarse, el cuerpo impulsa más sangre a través de la piel, con la contraparte de que disminuye la sangre de los músculos, y aumenta el ritmo cardíaco.

En condiciones normales, la piel, los vasos sanguíneos y la transpiración se ajustan al calor, cuando es relativamente normal. Sin embargo, estos sistemas de enfriamiento naturales fallan si estás expuesto a  temperaturas muy altas, a la humedad, sudas mucho y no tomas suficientes líquidos.

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Ante un panorama como ese el cuerpo reacciona y por lo general se desencadenan situaciones como estas:

Calambres. Contracciones musculares dolorosas, que afectan principalmente las pantorrillas, los cuádriceps y los músculos abdominales. Los músculos afectados pueden sentirse firmes al tacto. La temperatura del cuerpo puede ser normal.

Agotamiento por calor. Con el golpe de calor, tu temperatura puede llegar a elevarse hasta 104F (40C) y experimentar náuseas, vómitos, dolor de cabeza, desmayos, debilidad, piel fría y húmeda.

Golpe de calor. La insolación es una condición de emergencia potencialmente mortal que se produce cuando la temperatura corporal es mayor de 104F (40C). En esos casos es factible desarrollar confusión e irritabilidad. Necesitas atención médica inmediata para prevenir el daño cerebral, insuficiencia orgánica e incluso la muerte.

¿Qué hacer?

Ante alguna de esas señales: calambres musculares, náuseas o vómitos, debilidad, dolor de cabeza, mareo o confusión, debes disminuir todo aquello que haya podido potenciar el calor. Deja de hacer ejercicio, colócate en un sitio ventilado, quédate en ropa liviana, hidrátate. De ser  posible humedece tu cuerpo con agua fría. Si después de 30 minutos, no te sientes bien debes consultar a un médico.

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Y para evitar estas complicaciones ten en cuenta lo siguiente:

Presta atención a la temperatura. Toma en cuenta las previsiones meteorológicas y las alertas de calor.

Ten mucho cuidado cuando te ejercites en el calor. Reduce la intensidad del ejercicio y toma pausas frecuentes.

Hidrátate bien. La deshidratación es un factor clave en las enfermedades por calor. Ayuda a tu cuerpo a sudar y permite que se enfríe con una buena hidratación. No esperes hasta tener sed para ingerir líquidos.

Vístete de manera apropiada. Usa ropa ligera, fácil de secar y fresca. Evita los colores oscuros que pueden absorber el calor.

Evita el sol del mediodía. Haz ejercicio antes de las 10 am o después de las 3 pm, cuando está más fresco.

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Usa protector solar. Una quemadura de sol puede reducir la capacidad de tu cuerpo para enfriarse por sí mismo.

Ciertas condiciones médicas o medicamentos pueden aumentar el riesgo de una enfermedad relacionada con el calor. Si eres hipertenso o tienes alguna dolencia crónica tus precauciones deben ser mayores.

Robert Glatter, médico de emergencias en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York, recomienda, además, reducir los esfuerzos cuando el índice de calor aumente porque es muy importante conservar la energía".

Es importante consumir una bebida deportiva, además del agua, para recuperar la sal perdida mediante el sudor. "Unos panecillos salados también son una buena alternativa a una bebida deportiva, si lo prefiere", añadió.

Nunca dejes a un niño en un coche aparcado en verano. "Cuando afuera se está a 90 ºF (32.2 ºC), la temperatura puede superar los 150 ºF (65.6 ºC) dentro del coche en apenas 15 a 20 minutos", advirtió Glatter. También recordó que los mismos consejos aplican para las mascotas.

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